Si usted es creyente, le sugiero que rece para que el invierno sea benigno, porque si ocurre lo contrario tendrá dos alternativas :
Aguantará estoicamente las bajas temperaturas o pondrá en máximo sus estufas. En este caso tan simple y lógico, recibirá un castigo, no de origen divino sino gubernamental. Le aumentarán las tarifas del gas y la luz.
El Gobierno no es el culpable de que no llueva. Tampoco de que haga frío. Es la Naturaleza la que regula estas condiciones inevitables. Pero quienes gobiernan tienen su grado de responsabilidad notoria, porque no estudiaron, ni se asesoraron adecuadamente para prevenir esta circunstancia que inexorablemente se iba a producir.
¿ Quién paga las consecuencias ?
Los resultados de esta inacción los pagamos nosotros los consumidores, a quienes nos castigan con sobreprecios, como si fuéramos los únicos culpables de este desbarajuste. Para las autoridades, somos derrochones inconscientes que no cuidamos ni preservamos lo que teníamos, por lo tanto debemos pagar como pecadores. Mientras los gobernantes, los de antes y los de ahora, son los santos inocentes.
Para justificarse dicen que por inoperancia de sus antecesores, heredaron el problema. Otra vez el juego del Gran Bonete.
Hay una regla de oro, que los que están hoy no quieren o no saben entender. Los verdaderos Estadistas tienen muy en cuenta la palabra Prevenir, que siempre forma parte de todos los planes estratégicos.
Los que improvisan no tienen esa característica de pensar hacia el futuro, dependen de la casualidad y de la suerte, que es momentánea y nunca duradera.
Promesas incumplidas
Hace un tiempo el Gobierno prometió que se beneficiaría con un descuento en las tarifas a quienes consumieran menos energía eléctrica y gas. Muchos hicimos esfuerzos para cambiar hábitos y costumbres de confort. Economizamos todo lo que pudimos. Sin embargo en la boleta de Servicoop y en la de Camuzzi, no se vió reflejado el premio prometido, la rebaja en la tarifa. Pasó el tiempo y esa bonificación nunca apareció.
Este año la situación será la misma o peor, seguiremos en dulce espera. Por el contrario, habrá como siempre, más castigos que premios. Si usted tiene la " mala suerte " que se enfermó la abuela o que su familia aumentó y que por lo tanto necesitará más luz y calor, tenga presente que deberá sacar más dinero de su bolsillo para pagar esos " lujos ".
Una vez más se confirma la teoría de que los gobiernos hablan mucho y hacen poco. No respetan lo pactado, imponen su prepotencia y avasallan el Derecho mínimo de Bienestar.

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