Desde muy pequeño, mis papás me enseñaron que cuando entrara a un lugar ( por ejemplo un comercio ), saludara. Este hábito perduró en mí desde cuando era niño hasta hoy y sin dudas seguiré con él.
Desde hace tiempo vengo notando que es cada vez menos usual entre los madrynenses saludar cuando entran o salen de cualquier sitio. En la inmensa mayoría de los casos, ingresan en absoluto silencio e indiferentes al resto de la gente que está ahí, esperan ser atendidos y se van mudos tal como entraron.
Otro detalle llamativo, es rarísimo que un automovilista le ceda el paso en una esquina a un peatón a pesar que siempre tiene prioridad de cruzar la calle quien lo hace a pie.
Los ciclistas deben pensar que los semáforos son adornos para ellos y sin importarles ni siquiera su integridad física, cruzan en rojo como si nada.
Es común ver como se tiran papeles, botellitas plásticas u otros objetos en las calles y veredas, automovilistas que bajan la ventanilla y los arrojan sin más.
Sacar los residuos fuera de los horarios en que pasa el recolector a sabiendas que otra gente deja sus perros sueltos y no pasará mucho tiempo en que esa bolsa termine esparcida en el suelo.
Los escapes libres de motos, cuatriciclos y autos a cualquier hora del día que aturden con sus atronadores ruidos.
Podría seguir enumerando muchas inconductas o actitudes que en nada contribuyen a una buena convivencia social.
Hay reglas que no están escritas pero que el sentido común hace que se cumplan como " usos y costumbres " dentro de un pueblo o ciudad.
El respeto, la cortesía, la amabilidad son características y virtudes que diferencian a un pueblo de vecinos y no de simples habitantes.

Totalmente de acuerdo con ud, es una pena como la gente de hoy en dia pareciera que no tuviese educación. Yo trabajo en un comercio y puedo dar fe de ello, hay mucha gente que entra y sale sin tan siquiera decir un buenos dias. Y que decir del tema transito, el peaton tiene que ir sorteando diariamente una selva de vehículos, los cuales en la mayoría de los casos son lanzados casi como arma arrojadiza contra cualquiera que esté pasando una calle. Es una pena que los automovilistas no se pongan a pensar que en algún momento del dia, ellos también dejan el auto y se convierten en peatones, lo que hacía falta es un poquito más de empatía. Es una pena, ¿costará tanto saber vivir en sociedad?, hoy por desgracia parace que si-
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